Se trata de una familia que quiso emprender una actividad para ayudar a disminuir la basura en la ciudad. Hoy llegan a elaborar hasta 700 ladrillos de plástico por día y los ponen a la venta para poder sustentar su producción. Una iniciativa ecológica que sigue sumando seguidores en Río Gallegos y que tiene grandes proyectos a futuro. En calle Joaquín Cabral 443 reciben plástico reciclado de toda la población.

Hace cinco años surgió la inquietud en una familia de Río Gallegos en un contexto de emergencia ambiental, al notar la acumulación de basura que se hacía presente en todos los rincones de la ciudad. Frente a este panorama, Flavio Ríos, junto a su esposa Andrea Pérez Orellano, pusieron en marcha una idea concreta con el fin de contrarrestar, desde su lugar como ciudadanos, la problemática que vivenciaron a nivel local.

Luego de investigar sobre qué podían aportar a la comunidad a través del reciclado, conocieron la propuesta de “Ladrillo Plástico” que funciona en la provincia de Córdoba, y desde allí se propusieron emprender un proyecto con las mismas bases en esta región. Sin embargo, trataron de mejorar el proceso, explicó a LOA Online Andrea Pérez: “Usamos todo tipo de plástico”, remarcó, haciendo la diferencia de que en Córdoba sólo utilizan botellas de plástico PET.

Actualmente se dedican al reciclado y procesado del plástico, y el espacio principal que utilizan para su trabajo es el galpón de su casa. Por otra parte, trabajan junto a Luján Lute y Dardo Dalmazo, quienes se encargan especialmente de la elaboración final del ladrillo. En un día pueden llegar a fabricar hasta 700 ladrillos, cuenta además la emprendedora y aclara que “se puede hacer más, pero necesitamos un espacio más grande; vamos de a poco”.

En cuanto a los costos que les conlleva fabricar el producto, comentó que no es nada barato, entre materiales (como cemento, aditivos), maquinaria y su desgaste, y la energía que requiere. Es por eso que hoy en día venden los ladrillos a $15 por unidad. “Lo bueno de esto es que el plástico no termina en la ciudad dando vueltas o enterrado en un vaciadero, que no va a degradar por 500 a 1000 años”, valora Andrea.

En toda la provincia, hoy son el único emprendimiento de reciclaje que se dedica a la fabricación de este tipo de ladrillo ecológico, y uno de sus proyectos a corto plazo (antes de fin de año) es el de construir una casa utilizando únicamente este material para la edificación de la misma. No obstante, espera que a futuro “sean muchas más, ya que (el ladrillo) es cinco veces más térmico que uno común, y con el tiempo se ahorraría el consumo de gas”.

Respecto a sus proyectos actuales, están realizando pruebas en el producto con la Universidad Tecnológica Nacional de la ciudad, y hace poco participaron de una de las ferias productivas realizadas en el Boxing Club, “que nos sirvió para que nos conozcan y vean el ladrillo, que muchos no creían”.

En la actualidad también se dedican a dar charlar en las escuelas, buscando que los más chicos sean multiplicadores del reciclado en sus casas. Y en cuanto al espíritu de emprender, Andrea deja como mensaje que “no hay límites si se lo proponen, lo más importante es ser perseverante. No hay que bajar los brazos”.